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Las claves para superar la astenia primaveral

Las claves para superar la astenia primaveral

Como cada año, se nos hace cuesta arriba el inicio de la primavera. La transición del invierno a la nueva estación se caracteriza por factores que alteran nuestro biorritmo: el cambio de horario, por lo tanto, más horas de sol, el ambiente, la subida de la temperatura, los cambios en la presión atmosférica , la climatología cambiante (en un mismo día puede llover, hacer solo y acabar con viento) incluso la floración que para mucho implicará la aparición de las alergias. Todos estos cambios ocasionan un desajuste en los ciclos hormonales dirigidos por el hipotálamo, una glándula del cerebro que regula la temperatura corporal, la sed, el hambre o el sueño y vigilia entre otros.

Mientras el organismo se adapta, muchas personas manifiestan un abanico de síntomas tales como; cansancio, alteraciones en el apetito, bajada de la presión arterial, alteraciones en la atención, fatiga intelectual o difícil en la concentración, alteraciones en el sueño, ánimo decaído, caída del cabello, uñas frágiles, irritabilidad o apatía entre otros. Toda esta sintomatología estacional configura lo que se conoce como astenia primaveral y que puede afectar hasta un 10% de la población especialmente de entre 20 y 50 años.

La astenia primaveral no se considera una enfermedad, sino que es una situación transitoria que dura generalmente apenas un par o tres de semanas, el tiempo suficiente para que el ritmo biológico del organismo se adapte a las nuevas condiciones de luz y temperatura. Como cada primavera nos pasa lo mismo, vale la pena plantearse como revertir esta astenia o prevenirla, siempre desde la vertiente de la salud.

Ayudar a tu proceso de adaptación:

Aunque no existe un tratamiento específico para minimizar los síntomas generados por la astenia primaveral, está claro que llevar una alimentación saludable, una vida activa, consciente y con una rutina, nos ayudará a disfrutar con bienestar.

  • A finales de marzo, se adelanta una hora el reloj, para evitar que el cuerpo sufra las consecuencias es importante adaptar la rutina diaria al nuevo horario antes de que se produzca, por ejemplo podemos hacer las tareas 15-20 minutos más tarde.
  • Seguir una alimentación rica en vitaminas y minerales, eso sólo lo conseguiremos si potenciamos el consumo de frutas, verduras y hortalizas frescas de temporada para proporcionar al organismo vitaminas como la A, E, C, del grupo B y minerales.
  • Consumir alimentos ricos en triptófano, de los que hemos hablado en otras entradas en el blog, este aminoácido es un precursor de la serotonina, la hormona de la felicidad. Recuerda elegir cereales integrales ricos en fibra, legumbres frescas o secas, pescado azul rico en omega 3 y los frutos secos ricos en grasa para que nos aporten un plus de energía de calidad.
  • Se debe comer en función del apetito, si ponemos mucha cantidad en el plato, lo hacemos también más contundente, esto aumentará la glucemia y por tanto la somnolencia.
  • Es importante tener una correcta hidratación (agua, infusiones, fruta …), ya que con el aumento de la temperatura nuestro cuerpo suda más y se puede deshidratar.
  • Hacer ejercicio físico para hacer salud, pero también para liberar endorfinas, neurotransmisores que generan bienestar, ayuda a reducir el estrés y favorece el descanso nocturno.
  • Respetar la higiene del sueño y mantener horarios fijos para meterse en la cama y levantarse.
  • El sol nos «cargar las pilas» y hacer una exposición de 15 minutos nos ayuda a sintetizar vitamina D.

 

En definitiva olvidado los mule-vitamínicos porque solo necesitas tener regularidad en los horarios, mantenerte activo, hidratarte y cuidar la alimentación incorporando más productos frescos como la fruta!

 

📍 Promoción con el apoyo del fondo europeo agrícola de desarrollo rural y la Generalidad de Cataluña @gencat @comisioneuropea @europeancommission

contenido: @Ariadna Guil. Dietista-Nutricionista

 

 



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